Siendo profesionales en áreas distintas, Nina como abogada con maestría en Derecho Público, Mariela como Ingeniera industrial con maestría en Administración de Negocios, pudieron abordar y superar las dificultades a través de una férrea disciplina y el cambio de hábitos de vida. Ambas están certificadas en Terapia Racional Emotiva Conductual (TREC).

Es esta experiencia y su aprendizaje lo que las llevo a desarrollar este proyecto.

Sobre su proyecto

El proyecto de Nina y Mariela Delgado consiste en un emprendimiento social llamado 1,2,3 a Moverse, el cual surge de una necesidad personal. Ambas pasaron por desafíos importantes relacionados con su salud física y emocional, por lo cual se vieron en la necesidad de combinar distintas técnicas y desarrollar con disciplina una diversidad de acciones que tuvieron un impacto positivo en su calidad de vida.

A través de un programa de ejercicios, cambios en sus hábitos nutricionales y apoyo emocional sostenido, se transformaron completamente a tal nivel que hoy comparten su experiencia con otras personas, especialmente mujeres que pueden estar enfrentando los mismos desafíos físicos y emocionales.

“Yo creo que todo empezó de adentro hacia fuera. Al notar ese cambio interno que experimentamos, quisimos hacerlo más grande. Nosotras podíamos hablar y contar todos los beneficios de hacer ejercicio, mantener una nutrición sana, mejorar la seguridad personal, porque al vivirlo podemos compartirlo. Pero lo que hemos decidido es compartirlo desde el corazón, desde nuestra propia vivencia. Nos dimos cuenta de que somos agentes de cambio, y que las mujeres a quienes les impartimos nuestro método también lo son, ellas pueden transformar sus comunidades.”

Explica Mariela, para que luego su hermana Nina afirme que inicialmente no se concibieron como agentes de cambio social, pero que con el tiempo han venido comprendiendo que sí lo son. Con su método llegan a mujeres de comunidades en situación de vulnerabilidad, quienes desarrollan su autoestima y mejoran su salud física y emocional al participar en un programa de entrenamiento que combina la terapia cognitiva conductual (afirmaciones retadoras), con ejercicios aeróbicos de alta intensidad y la asesoría nutricional.

Lo cierto es que también identificaron una necesidad en comunidades de Costa Rica, su país natal y donde han venido desarrollando este proyecto. Así como ellas enfrentaron esos retos de salud y en su estabilidad emocional, muchas mujeres del país y de la región experimentan los mismos problemas, todavía más quienes viven en comunidades en riesgo social.

Las hermanas Delgado reconocen la urgencia de actuar a favor de las mujeres más vulnerables, compartiendo su conocimiento y estableciendo dinámicas de práctica y entrenamiento en espacios públicos a los cuales ellas pueden llegar. Es así cómo iniciaron sus actividades en La Carpio, una de las comunidades de mayor riesgo en la zona metropolitana de Costa Rica.

“Las primeras caras aparecieron con tristeza en el rostro, con expresiones de agresividad hacia los hijos, muy poca tolerancia y dificultades para sostener la mirada. Estas mujeres no podían manejar sus emociones y tenían baja autoestima. Nosotras llegamos para decirles que ellas son ejemplo para sus familias y comunidades, que ellas son las protagonistas y que tienen todo para cambiar y mejorar su situación, comenzando por ellas mismas y su salud. Al principio hubo mucha incredulidad, pero ahora podemos ver los cambios profundos que han ocurrido.”

Estas palabras de Nina dicen mucho de lo que las ha impulsado a desarrollar el programa de 1,2,3 a Moverse, a lo cual agrega Mariela que lo que las diferencia de otros programas no es solamente la combinación de diversos elementos para abordar la salud de manera integral, sino el proceso cercano de acompañamiento. El nivel de conexión entre las mujeres participantes y con el programa es muy alto, de modo que la iniciativa crece de manera orgánica, porque las participantes movilizan a otras mujeres y a sus propias familias para que formen parte del cambio que experimentan.

El programa está inspirado en los principios fundamentales de la terapia cognitiva-conductual, que se conecta con ejercicios aeróbicos de alta intensidad, trabajo de integración a través del juego y desarrollo de micro-aprendizajes en áreas clave como: salud afectiva, salud financiera y nutrición.

Programa CAHI Fellows

“Fue dentro del programa CAHI donde nos dimos cuenta de que esto se convertiría en nuestro proyecto de vida. Creo que la lo era antes, pero fuimos comprendiendo cómo todo en nuestra experiencia cotidiana gira en torno a este proyecto, a brindar este servicio a partir de nuestros aprendizajes, experiencias e investigaciones.”

Comenta Nina, para que su hermana Mariela confirme agregando que para ellas es realmente un estilo de vida, en el cual ellas se mantienen realizando las rutinas para mantenerse saludables, además de compartir las prácticas con quienes más lo necesitan.

Cuando inician en el programa CAHI Fellows ya traían 4 años de experiencia desarrollando el proyecto. De manera empírica, habían logrado algunos avances e impacto visible en las participantes; lo que el estudio y la investigación les permitió fue darle estructura a la propuesta, empezar a visualizar formas de hacerla sostenible y encontrar oportunidades para ampliar el impacto de su labor. Así lo plantea Mariela:

“Uno de los cambios más relevantes es que hemos aprendido la importancia de medir, de crear indicadores para poder comprender el impacto que estamos logrando y comunicarlo adecuadamente.”

Al entender de las hermanas Delgado, CAHI les aportó además en la idea de que pueden atreverse a pensar y actuar creativamente, a valorar estos riesgos como la vía para introducir en la realidad metodologías innovadoras. El programa les motivó a avanzar, a quitarse el miedo y seguir adelante con su proyecto.

También valoran la integración de una red regional de líderes y agentes de transformación social, que se mantiene en contacto y brindándose apoyo más allá del programa formal de formación. Se establecen lazos sólidos de cooperación, desde los cuales se siguen gestando oportunidades para promover mejoras en el sistema de salud y cambios en los hábitos de las personas.

Como impacto concreto, ellas identifican que gracias al proceso con CAHI pudieron moldear mejor su modelo de negocios, ampliar la visión del alcance que pueden tener, así como tener mayor claridad sobre sus objetivos y hacia dónde enfocar sus esfuerzos. Todo lo anterior les ha facilitado el identificar la relevancia de las alianzas público-privadas, las características de un emprendimiento social y otros modelos de escalabilidad como las franquicias sociales, así como delinear un plan de acción para fortalecer su propuesta e impulsar su desarrollo.

“Para nosotras esto fue muy revelador. Yo soy abogada y ella ingeniera, así que en cada sesión nos abrían los ojos sobre indicadores en salud, modelos de negocios, sostenibilidad, entre otras cosas. Eso sumado a que allí fuimos a encontrarnos con otros locos soñadores, con un grupo que se convirtió en nuestra familia, con quienes compartimos la visión del bienestar común.”

Así cierra Nina la entrevista, su hermana asiente, ambas convencidas del valor del programa y comprometidas con su propuesta en 1,2,3 a Moverse. Gracias a ellas, decenas de mujeres en Costa Rica están no solamente mejorando su salud física y emocional, sino teniendo un impacto positivo en sus familias y comunidades.