Silvia combina su actividad en el hospital con la actividad física como instructora de Zumba, además es profesora de nutrición a nivel universitario. Se ve en el futuro teniendo su propia consulta nutricional y desarrollando múltiples iniciativas educativas relacionadas, para darle información a las personas para que mejoren y cuiden su salud.  

Sobre su proyecto

Silvia sabe que todos los niños necesitan lactancia materna y se siente feliz de estar promoviendo su importancia en todos los espacios donde se desenvuelve profesionalmente.

De esto precisamente se trata su proyecto, de impulsar por todas las vías posibles la práctica de la lactancia materna, como elemento esencial para la salud de los bebés y su recuperación de condiciones relacionadas con la nutrición. En este esfuerzo, el eje ha sido el establecimiento de bancos de leche, con una gestión centralizada en el Hospital donde labora actualmente.

El proyecto de Silvia se fue desarrollando y fortaleciendo a lo largo de su período de formación en el programa CAHI Fellows, a partir de una gran oportunidad identificada por ella y el equipo del hospital donde trabaja. Este centro de salud ya contaba con un Banco de Leche, servicio con una alta y creciente demanda, además de una relevancia comprobada por parte de los médicos relacionados con la atención a neonatos: al utilizar este recurso, los períodos de recuperación se hacen más cortos y se fortalecen los sistemas inmunológicos de los bebés.  

Lo más difícil quizás ha sido generar una cultura que valora la lactancia materna, integrando su disponibilidad con prácticas sostenidas y cambios de hábitos por parte de las madres, para el mejor cuidado de sus bebés. Una de las necesidades que identificó Silvia es la disponibilidad de leche materna almacenada para brindar ese recurso a los bebés cuyas madres no pueden amamantarlos, o que llegan al hospital con niveles de desnutrición u otras condiciones asociadas.

El proyecto se ha convertido en un abordaje integral para aumentar la disponibilidad y el consumo de leche materna por parte de los neonatos y los niños y niñas que llegan al hospital con condiciones asociadas a la desnutrición. Esta práctica garantiza una rápida y completa recuperación, lo cual ha sido demostrado sistemáticamente por el equipo que Silvia coordina.

“El impacto que hemos tenido en todos los niños es significativo. Antes de que estuviera el Banco de Leche, los niños padecían, en grandes cantidades, de enterocolitis necrotizante, neumonía, diarrea, bajo peso. Empezamos a implementar la lactancia materna y vimos que los indicadores empezaron a cambiar rápida y significativamente. De otros hospitales han venido a ver qué estamos haciendo y la clave ha sido la lactancia materna, de modo que esta práctica ya se está implementando en otros centros de atención, también con resultados positivos que se reflejan claramente en las estadísticas.”

Así explica Silvia el proceso que han venido experimentando, en el cual son visibles las mejores en los tiempos de recuperación de los bebés que llegan con desnutrición. Para lograr estos resultados, el proceso de abordaje es integral e incluye múltiples actividades de las cuáles ella se ha hecho responsable.

“Yo soy la coordinadora y tengo que garantizar que el banco de leche esté abastecido, también del nivel de calidad que mantiene luego del proceso de pasteurización, es importante que me asegure de que todos los medios para este tratamiento están disponibles. La otra cara de lo que hacemos es el trabajo con la gente, porque me corresponde dar pláticas y capacitar sobre lactancia materna a todo el personal médico, además de participar en encuentros y congresos de enfermería, de nutrición, para promover estas buenas prácticas y seguir fortaleciendo la lactancia materna como parte central del bienestar de los bebés en sus primeras etapas de vida.”

El abordaje es exigente e integral, porque no solamente se trata de tener los equipos adecuados para extraer y almacenar la leche materna, sino además de capacitar y sensibilizar constantemente a las madres, a sus parejas, a las familias, incluso a los trabajadores del Hospital, para que todos se conviertan en embajadores que favorecen esta práctica e integran en los distintos servicios la disponibilidad de este valioso recurso, en la atención a neonatos.

Ahora la Lic. España coordina unidades de recolección de leche materna que van a localidades distantes con los equipos adecuados para extraerla y trasladarla, verifica el seguimiento adecuado de los procesos de almacenaje y pasteurización, se asegura de mantener la calidad del recurso, sensibiliza e impulsa mejores prácticas dentro del Hospital y con las madres que acuden al mismo, desarrollando un proceso integral que diseñó e implementó inicialmente como parte de su proyecto en el Programa CAHI Fellows. 

Esta iniciativa se ha vuelto tan relevante que actualmente cuentan con validación y certificaciones de la OPS y UNICEF. También han recibido visitas desde otros países del mundo, para conocer la experiencia con el propósito de replicar las buenas prácticas en otros contextos.

Sobre CAHI Fellows

La Lic. España conoció a CAHI gracias a una colega, quien le recomendó aplicar para el desarrollo de este proyecto de apoyo a la lactancia materna a través del desarrollo de bancos de leche. Ya existía una idea y se estaban dando los primeros pasos, pero lo que más la motivó a participar fueron las posibilidades de desarrollo de sus habilidades de liderazgo y de relacionamiento con otros líderes sociales del campo de la salud en Centroamérica.

“La experiencia en CAHI ha sido muy significativa para mí. El programa me ha cambiado la perspectiva y me ha ayudado no solamente para el desarrollo del proyecto, sino en la adquisición de conocimientos y experiencias que me permitirán realizar otras iniciativas a lo largo de mi vida.”

Del programa impartido por el INCAE para el Programa CAHI Fellows, valora especialmente su característica de vivencial, para la generación de aprendizajes a través de las interacciones y el abordaje de numerosos desafíos que no solamente requieren conocimiento técnico, sino que constituyen un reto para su balance emocional y sus características personales.

Refiere haber desarrollado más capacidad para escuchar a los integrantes de su equipo, considerar distintos puntos de vista e integrar las diversas perspectivas en los procesos de toma de decisión. Aunque inicialmente tenía una clara idea de sus objetivos, fue durante su participación en la primera etapa del Programa CAHI Fellows cuando fue descubriendo el camino a transitar: la necesidad de formar a las personas en torno a la lactancia materna y los procesos del banco de leche, generar cadenas y jornadas de recolección, involucrar los distintos niveles de atención, los procedimientos para almacenar y trasladar la leche desde un centro de salud a otro; todo ello lo fue generando con apoyo de sus profesores, tutores y compañeros.

“Ha sido muy relevante para mí compartir con personas tan diversas por su procedencia, sus prácticas y formación. Esto nos ayuda a expandir el pensamiento y a conocer la realidad de otros países de Centroamérica. En la Red CAHI Fellows compartimos mucha información, sobre la situación en nuestras localidades, los intereses, las prácticas en las que participamos. Ahora si quiero abordar algún tema de salud, tengo a mi disposición un grupo de expertos, a quienes puedo invitar y crear algo juntos, en colaboración.”

El aprendizaje sobre liderazgo, trabajo colaborativo, constitución de equipos de alto rendimiento, toma de decisiones, negociación, entre otras habilidades relevantes, se combina dentro del programa con las más avanzadas técnicas en gestión de proyectos y administración de recursos, de modo que todos los participantes se fortalecen como agentes de cambio social, en la medida en que concretan sus iniciativas y las convierten en proyectos reales, sostenibles y de impacto positivo, transformando así la atención médica y cooperando con la equidad en salud en sus países y en la región.