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FORTALECER LA TELEMEDICINA COMO RESPUESTA

Compartimos la experiencia de dos CAHI Fellows con prácticas vinculadas a la Telemedicina, en un contexto desafiante y que existe nuevas alternativas de acción en el área de la salud.


La emergencia generada por el COVID-19 ha sumido a la población global en la incertidumbre, demandando altos niveles de creatividad y resiliencia para hacer frente a un desafío para el cual parece que nadie estaba preparado.

Una tendencia creciente, en la cual ha sido especialmente relevante lo que se está desarrollando en las áreas de la salud y la educación, es la de plantear la necesidad de acelerar y profundizar la transformación digital, dado que las vías de comunicación virtual se han convertido en la mejor posibilidad de mantener las interacciones entre las personas y los sistemas funcionando.


Dentro de la Red de CAHI Fellows, coexisten diversas iniciativas de Telemedicina en implementación, como forma de respuesta a los desafíos impuestos por las medidas de distanciamiento social y cuarentena, las cuales resaltan por su potencial de desarrollo y el impacto que ya están teniendo en la práctica de la medicina.


Conoceremos en las siguientes líneas dos de ellas: la desarrollada por Hans Ardón en varios países de Centroamérica, y conocida como DrsBee; y la implementada por el Dr. Marco Antonio Ferrandino del Hospital de Día Centro Nacional de Control del Dolor y Cuidado Paliativo de Costa Rica.


DrsBee y la receta médica digital

La plataforma de DrsBee existe desde mucho antes que llegara el COVID-19 a la región, como una forma de interacción segura y efectiva entre los médicos y sus pacientes, además de una línea de comunicación directa para el proceso de prescripción médica y adquisición de los medicamentos con rapidez y efectividad.


En Costa Rica, por ejemplo, el sistema cuenta con el aval del Colegio de Médicos, lo que confirma el alto nivel de confianza que ha generado esta propuesta. En el contexto actual, la implementación a mayor escala de esta solución tecnológica ha facilitado el envío de recetas y medicamentos, a través de los acuerdos establecidos con las farmacias.


El proceso es sencillo: el médico que posee una cuenta en la plataforma DrsBee accede al sistema a través de una contraseña, luego de lo cual puede crear las recetas médicas de manera digital, información que llega directamente al paciente a través de su teléfono móvil, para que sea este quien decida a cuál farmacia enviar su solicitud de compra y coordinar la distribución de sus medicamentos.


En el contexto del COVID-19, el funcionamiento del sistema digital y la coordinación logística garantiza que pacientes con otras condiciones de riesgo se mantengan en sus casas. Esto además disminuye la incidencia de personas llegando a las consultas médicas o emergencias, en momentos en los que es indispensable que los espacios de hospitalización estén más disponibles.


La situación actual ha hecho más necesario este tipo de sistemas y más evidente la posibilidad de su implementación exitosa, en procesos que venían ya en desarrollo en el marco de la telemedicina. Adicionalmente, el sistema permite identificar, con datos actualizados constantemente, las interacciones de los diversos componentes de los medicamentos, generando alertas e indicando al profesional de la salud sobre estas posibles reacciones para que pueda encontrar alternativas al momento de generar las recetas.


Por el momento, DrsBee se implementa en el sector privado, con una visión y planes de ser adoptado por el sector público, que requiere transitar hacia un proceso de actualización tecnológica para su adecuado funcionamiento. Por lo pronto, la presencia mayor de este sistema está en Costa Rica, con planes de implementación en corto y mediano plazo para Panamá, Guatemala y El Salvador.


Como indica Hans Ardon, CEO de DrsBee: “La necesidad de atención virtualizada ha sido hoy evidenciada y es algo que nosotros creemos se mantendrá en el quehacer clínico, porque hemos entendido que debemos estar preparados para contingencias como la actual y que sí podemos mantener los servicios y la relación del médico con sus pacientes con apoyo de una plataforma digital.”


De la teleconsulta a la gestión remota de pacientes

El Dr. Marco Antonio Ferrandino, Coordinador del Hospital de Día Centro Nacional de Control del Dolor y Cuidado Paliativo, comparte su experiencia en otra dimensión de la telemedicina.


Indica que desde hace algunos años vienen realizando teleconsulta y atendiendo a sus pacientes con apoyo en dispositivos como tablets y teléfonos móviles, con un alto nivel de efectividad gracias a la coordinación logística que acompaña el intercambio de información constante por medios digitales.


Este equipo ha experimentado una evolución significativa y las exigencias de respuesta al COVID-19 han acelerado este proceso. En la actualidad, se han planteado la meta de la gestión remota del paciente a través del seguimiento de sus signos vitales en tiempo real.


Como lo indica el Dr. Ferrandino: “Nuestro reto consiste en brindar atención virtual en tiempo real a personas con enfermedades terminales. Lo más importante es la monitorización de los signos vitales del paciente, de forma continua o pautada, con alertas establecidos que nos permitan adelantarnos a desestabilizaciones o descompensaciones, las cuales pueden ser atendidas sin necesidad de que el paciente tenga que ser trasladado al hospital.”


Explica además que la implementación ha sido relativamente sencilla, a través de un kit de equipos digitales que se envían a los familiares o cuidadores del paciente; al instalarlos para el monitoreo de sus signos vitales, los datos llegan de forma directa al especialista o al equipo médico a cargo del caso, de forma que pueden hacer un adecuado seguimiento.


Son muchas las ventajas que tiene este sistema, como que cada especialidad puede adaptar los signos que se miden y el establecimiento de alertas según la condición y las necesidades específicas de cada área. Además, todos los médicos, enfermeros y terapeutas complementarios acceden a la misma información que llega en tiempo real y deja un registro de la evolución que permite generar gráficas a través del tiempo.


También existen diversos desafíos, como la disponibilidad de equipos para atender a un número mayor de pacientes, la coordinación logística necesaria para dar respuesta a cada caso en función de los datos que se generan, y la estructura tecnológica y para la conexión de los equipos a los canales digitales de intercambio de información.

Habiendo identificado estos retos, las prácticas de la telemedicina han cobrado protagonismo en una época de grandes exigencias para los profesionales de la salud.


La telemedicina llegó para quedarse

La atención médica a distancia y por canales digitales es hoy una necesidad, al convertirse en alternativa frente a las necesidades impuestas por el COVID-19. Para muchos expertos se trata de una práctica que se viene expandiendo y que quedará establecida para el futuro.


Parecen existir muchas ventajas para los ciudadanos: rapidez e inmediatez en la atención, interacción con el médico general y el especialista desde el hogar, expedientes digitales a los cuáles pueden acceder todos los profesionales de la medicina involucrados, registro histórico de atenciones y medicamentos indicados, interconexión entre todos los momentos del proceso hasta que el medicamento llega a casa del paciente, posibilidad de monitoreo del estado de una persona y sus signos vitales en tiempo real, entre muchas otras.

Los desafíos de esta transformación de la atención médica también son múltiples, uno de ellos es la protección de los datos del paciente, que siempre deben manejarse con confidencialidad y un máximo sentido ético. Además, también está el proceso de adaptación del médico, quien deberá ceder espacio a una forma de atención diferente, así como permitir que sistemas de información automatizado lo asistan en los procesos de diagnóstico y determinación del mejor tratamiento en cada caso.


Si bien estos retos no son pequeños, pareciera que con una visión de largo plazo los beneficios que pueden generarse justifican la apuesta por este cambio hacia un fortalecimiento de la telemedicina: además de la inmediatez en la atención, está lo que esta práctica aporta al propósito de lograr mayor equidad en el acceso a atención médica de calidad. Es claro que, con su implementación, estos avances tecnológicos pueden facilitar una estandarización de los niveles de calidad de la atención médica, y ofrecer acceso a médicos especialistas a población en zonas rurales de difícil acceso.


La tendencia en el mundo parece ser clara: la atención médica parece aumentar su alcance y eficiencia cuando se cuenta con el apoyo de sistemas automatizados de información y procesos de comunicación digital.


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